YOGA SIGNIFICA UNIÓN
La palabra yoga procede de la raíz sánscrita yuj, que hace referencia a unir o vincular. Tradicionalmente se entiende como un camino hacia la unión: cuerpo, mente y espíritu.
Así que el yoga no es solamente aquello que hacemos sobre el mat. Es una práctica que nos invita a mirar hacia dentro: observar cómo vivimos, cómo respiramos, cómo pensamos, cómo nos relacionamos y cómo habitamos nuestro cuerpo. Las posturas (asanas) son una parte del camino.
En los Yoga Sutras, Patañjali describe el yoga a través de ocho miembros o pasos. No son ocho ejercicios independientes, sino distintas dimensiones de una misma práctica que nos llevan progresivamente de lo externo hacia lo interno.
El yoga es un camino. Y cada persona lo recorre desde donde está.
01 · YAMAS
¿Cómo nos relacionamos con el mundo?
AHIMSA · No violencia. Cuidar la vida y evitar causar daño con nuestros actos, palabras y pensamientos.
SATYA · Veracidad. Ser honestos y aprender a vivir de una manera coherente con lo que sentimos y pensamos.
ASTEYA · No apropiarse. Respetar lo que pertenece a los demás, incluido su tiempo, energía y espacio.
BRAHMACHARYA · Moderación. Observar cómo utilizamos nuestra energía y aprender a dirigirla con conciencia.
APARIGRAHA · Desapego. Soltar la necesidad de acumular, controlar o poseer.
Los yamas nos llevan a una pregunta sencilla: ¿cómo estoy viviendo y cómo estoy tratando a los demás?
02 · NIYAMAS
La relación con uno mismo
SAUCHA · Limpieza y claridad. Cuidar el cuerpo, la mente y aquello que dejamos entrar en nuestra vida.
SANTOSHA · Contentamiento. Reconocer y aceptar lo que hay, sin vivir permanentemente en la sensación de que nos falta algo.
TAPAS · Disciplina. Cultivar la constancia y sostener la práctica incluso cuando no resulta fácil.
SVADHYAYA · Autoconocimiento. Observar pensamientos, emociones, hábitos y patrones.
ISHVARA PRANIDHANA · Entrega. Soltar el exceso de control y aceptar que no todo depende de nosotros.
Los niyamas nos devuelven a nosotros mismos: ¿cómo me trato cuando nadie me está mirando?
03 · ASANA
El cuerpo como puerta de entrada
Asana significa postura o asiento. Es la dimensión física del yoga: mover, sostener, fortalecer, movilizar y estabilizar el cuerpo.
Pero asana no es una competición por conseguir una postura perfecta. La práctica nos enseña a habitar el cuerpo con atención: sentir dónde hay esfuerzo y dónde hay resistencia; distinguir entre tensión, molestia y dolor; aprender a respirar dentro de una postura.
La postura cambia. El cuerpo cambia. Nosotros cambiamos.
Por eso el objetivo no es llegar a una forma determinada, sino estar presentes en la experiencia. La práctica física se convierte así en una puerta de entrada hacia dentro.
«The pose begins when you want to leave it.» — B.K.S. Iyengar
04 · PRANAYAMA
La respiración como puente
La respiración ocurre continuamente, pero rara vez prestamos atención a ella. Pranayama nos invita a observarla y a trabajar conscientemente con ella.
La respiración está relacionada con nuestro estado de activación, nuestra atención y nuestra manera de experimentar el momento presente. A través de distintas técnicas aprendemos a observar el ritmo respiratorio, regularlo y utilizarlo como una herramienta para cultivar presencia y calma.
El cuerpo respira. La mente observa. Y entre ambos aparece un espacio.
05 · PRATYAHARA
Volver hacia dentro
Vivimos rodeados de estímulos: sonidos, imágenes, mensajes, pantallas, conversaciones y obligaciones. Pratyahara significa retirada o recogimiento de los sentidos. No significa dejar de sentir, sino dejar de estar constantemente dirigidos hacia fuera.
Por un momento dejamos de perseguir cada estímulo y llevamos la atención hacia nuestra experiencia interna. ¿Qué está ocurriendo en mi cuerpo? ¿Qué estoy sintiendo? ¿Qué pensamientos aparecen?
La práctica cambia de dirección: de fuera hacia dentro.
06 · DHARANA
Aprender a concentrarnos
Cuando conseguimos reducir los estímulos externos, aparece un nuevo reto: mantener la atención. Dharana es concentración. Elegir un punto y permanecer ahí. Puede ser la respiración, una sensación corporal, un sonido, una imagen o cualquier objeto de atención.
La mente se distrae. Volvemos. Se vuelve a distraer. Volvemos otra vez.
En ese gesto aparentemente sencillo se encuentra una parte esencial de la práctica: aprender a volver.
07 · DHYANA
Cuando la atención se convierte en meditación
Dhyana es meditación. Si en dharana entrenamos la capacidad de concentrarnos en un punto, en dhyana la atención se vuelve más continua y estable. Ya no necesitamos luchar contra los pensamientos.
Observamos. Respiramos. Permanecemos.
La mente empieza a aquietarse y aparece una forma diferente de estar: más silenciosa, más abierta y menos condicionada por cada pensamiento que aparece.
La meditación no consiste en dejar la mente en blanco. Consiste en aprender a estar presentes.
08 · SAMADHI
La experiencia de unión
Samadhi es el último de los ocho miembros descritos por Patañjali. Tradicionalmente se relaciona con un estado de profunda absorción y con una experiencia de integración.
No es una postura. No es una meta que podamos tachar de una lista. Tampoco es algo que podamos conseguir a fuerza de voluntad. Es la culminación de un camino de práctica, atención y presencia.
Quizá por eso el yoga no consiste tanto en llegar a algún lugar como en aprender a estar plenamente donde estamos.
EL YOGA NO ES LLEGAR. ES VOLVER.
Volver al cuerpo.
Volver a la respiración.
Volver a la atención.
Volver a nosotros.
NAMASTÉ ;)

